- ¿Por qué quedan 11.000 casos sin resolver?
- Ingresaron 38.068 asuntos. Se resolvieron 39.712, 1.644 asuntos más. Se saca más trabajo del que entra. De los 30 jueces que hay en La Rioja, diez superan con creces los objetivos que deben cumplir, alguno en el 200 por ciento. A pesar de todo hay 11.000 asuntos pendientes, que no atrasados. Si alguien pone hoy una demanda, se va a resolver en un año, está tramitándose. Siempre hay un volumen de trabajo que está ahí, pero que somos capaces de sacar.
- ¿Cuánto tarda en resolverse, de media, un asunto?
- Lo más rápido es lo penal. Estamos celebrando juicios rápidos incluso los sábados por la tarde y los domingos por la mañana, sobre todo en violencia de género. Eso es en el juzgado de guardia y si es de poca monta. Los casos civiles son más lentos. Hay demanda escrita, se traslada por escrito, testigos, peritos, alegaciones, sentencia
- Los juicios rápidos ya no son un experimento ¿Cómo funcionan?
- Bastante bien. Había problemas de que se suspendieran porque tenía que estar todo el mundo. Con que falte uno hay que suspender. Como ya hay coordinación, vienen todos. Tenemos, por ejemplo, agenda compartida con la Policía.
- La separación de los juzgados de instrucción de los de primera instancia es reciente. ¿Cómo va?
- Ha sido un acierto. Hace años que la queríamos porque la gente se especializa. En cuanto pudimos, hicimos seis juzgados civiles y tres de instrucción y nos pusimos a pedir el cuarto de instrucción. El problema de los de instrucción no es sólo su volumen de trabajo, sino que tienen guardias y eso quema. El personal no sólo está de guardia siete días, sino un octavo para los juicios rápidos y lo que caiga. Y si estás una semana de guardia, las otras dos tienes que aprovechar a sacar lo demás. Si se vuelcan mucho en los rápidos tiene que ser sin desatender los no rápidos.
- Hace mucho que no se celebra un juicio con jurado
- Por lo menos dos años, pasa lo mismo en toda España. Por dos motivos: porque hay delitos menos graves (estos juicios son por asesinatos, homicidios y de eso hay poco) y porque tanto el fiscal como las partes procuran que no lo vea un jurado. El que puede, lo elude.
- ¿Para cuándo la última instancia de recurso en La Rioja de forma que haya que ir menos al Supremo?
- El modelo es lo que ocurre en Lo Social. El caso lo ve el juez y el que no está de acuerdo va a la Sala de lo Social (TSJR), pero sólo puede si se ventilan más de 1.800 euros. Al Supremo sólo se acude si la sentencia contradice otra de un asunto idéntico fallado en otra región. En lo contencioso también hay materias en que no caben recursos. En lo Civil, el Supremo tiene un atasco de 8 ó 10 años. En lo contencioso, de 6. Así, la justicia deja de ser justicia. No digamos en Penal.
- ¿Y se están dando los pasos?
- En Penal sí. Aquí hay unas salas de lo Civil y Penal (en el Tribunal Superior) que han visto en el 2005 cero casos en Civil y cinco en Penal. Aquí, quien comete un delito de menos de 5 años de prisión va al juzgado de Lo Penal y recurre en la Audiencia. Pero los asuntos que no ve el juez de lo Penal sino la Audiencia en primera instancia, se recurren en el Supremo. La ley está cambiando para que haya una instancia intermedia -las salas del Tribunal Superior- que además no tiene trabajo. Nos darán todos los recursos contra las sentencias que ponga en primera instancia la Audiencia Provincial. Y contra lo que pongamos los tribunales superiores, habrá recurso al Supremo, pero sólo para unificar doctrina.
- El funcionamiento de los juzgados va a cambiar en breve ¿Cómo?
- Se han previsto experiencias piloto, una en el Palacio de Justicia de Logroño. La idea es mucho mostrador y servicio común. Será a partir de octubre. Antes cada juzgado tenía de todo. Ahora nos vamos a especializar. Habrá un servicio común de registro que llevarán los secretarios judiciales: cogerán la demanda, verán si está bien y, cuando sea correcta, la mandarán al juzgado que sea. Habrá también un servicio de ejecución de sentencias. Antes, cada juzgado mandaba a su agente a notificar. Ahora, cuando salga el agente, hará veinte citaciones a la vez. Un juzgado de diez personas se va a quedar en cuatro porque, para notificaciones, embargos habrá servicios comunes.
-Hay demandas que son históricas
- Ya no tanto. Van cambiando. Pedíamos el segundo juzgado en Haro desde 1990 y lo hemos tenido este año. Pedíamos desde el 89 el segundo magistrado para Lo Social y ha venido. El cuarto juzgado de instrucción es la primera vez que lo pedimos, igual que el tercero de Calahorra. Lo de pedir es histórico, pero las demandas van cambiando. Queda la demanda de más personal y de magistrados para las salas y para la Audiencia y estamos recabando datos para solicitar otro juzgado de lo contencioso.
- Y el Palacio de Justicia
- Sí, pero las perspectivas son muy buenas. Está en los trámites pertinentes, con todos los vistos buenos y con dinero en los presupuestos durante tres años.
- En La Rioja suben los casos civiles y bajan los penales. ¿Vivimos en una burbuja?
- Desde luego esas bandas que operan en otras regiones no actúan aquí. Lo que más alarma a la población es lo Penal. Que la gente acuda a los tribunales porque le deben dinero o por defenderse como consumidor para eso estamos. Es garantía de buena democracia y de que la gente confía.
- A cuenta del llamado 'proceso de paz', se ven con lupa las acciones judiciales ¿Hay separación de poderes?
- Total y absoluta. La prueba es que el juez Grande-Marlaska cita a los que tiene que citar y resuelve lo que tiene que resolver. Coincide en el tiempo porque hay un sumario abierto. Cuando la Policía, el fiscal o las partes denuncian a la cúpula de Batasuna, instruye diligencias. Otra cosa es que dijera 'no voy a instruir nada hasta dentro de seis meses a ver como acaba esto', pero el juez hace lo que tiene que hacer.
- ¿Ocurre lo que tiene que ocurrir?
- Naturalmente. Tiene que ocurrir así y ocurre. La labor del juez es aplicar la ley.
Si alguien es denunciado, se le toma declaración, lo mismo que si una vecina denuncia a otra por insultos.