Así lo confirmó ayer el consejero de Obras Públicas, Antonino Burgos, momentos antes de la reunión que mantuvo el Consejo Riojano del Agua, en la que además de la situación de los embalses, se analizaron las obras de regulación, los planes de saneamiento y abastecimiento y las actuaciones estatales y regionales en materia de regadíos. Por ello, al encuentro asistieron también la vicepresidenta y consejera de Medio Ambiente, Aránzazu Vallejo, y el director general de Desarrollo Rural, Íñigo Nagore, quien acudió en sustitución del consejero de Agricultura, Javier Erro, de viaje institucional en China.
Lejos de etapas marcadas por la sequía, la situación actual es de abundancia. No sólo los pantanos de la CHE tienen suficientes reservas, también los embalses de de titularidad riojana aportan buenas cifras. Así, el de Leiva se encuentra al 95% de su capacidad, mientras el de Castroviejo (inició su llenado en febrero) está al 50%.
El consejero destacó el «trabajo activo» de la Comunidad en materia de regulación y señaló que, además de las actuaciones en la presa de Leiva, «ya se ha ejecutado el 25% de la obra de la de Laguna y se están ultimando los pliegos de contratación para la regulación del valle del Jubera».
Frente a ello contrapuso «los dos años perdidos» por el Gobierno central en La Rioja, porque en ese tiempo «no ha habido ninguna novedad y no se ha invertido ni un sólo euro». En este sentido, el consejero lamentó la situación en la que se encuentran las presas de Enciso, Cigudosa, Regajo, Soto-Terroba y Villagalijo, ésta última «en la que no se han hecho ni siquiera los estudios previos».
Por todo ello, Burgos concluyó que el balance es «francamente decepcionante» y no escondió sus sospechas de que «después del verano, en periodo electoral, impulsen algún proyecto», cuestión que censuró porque «estas presas son necesarias y no pueden estar sujetas a tempos políticos».