La evolución de la estadística ha sido espectacular en la última década, ya que el volumen de crédito se ha cuatriplicado, mientras que el depósitos, más moderado, se ha duplicado. Así, en 1996 los riojanos debían 1.979 millones a las entidades financieras, mientras que tenían en depósitos 2.670 millones de euros. Es decir, tenían más ingresos que deudas, pero ahora se debe casi el doble de que hay en las cuentas.
La pregunta es si somos más o menos ricos que antes y la respuesta no es sencilla. En este sentido, Alfonso Pérez Allo, director de Caja Laboral, explica que «somos más ricos desde el momento en que los créditos en gran medida se emplean para comprar sobre todo vivienda, que vale cada día más, pero todo dependerá del uso que se haga de esa riqueza para saber finalmente si somos o no más ricos».
Pérez Allo confirma un «cambio cultural» en los consumidores: «Nuestros padres -explica- no concebían las 'visas', que te adelantan la mensualidad o las tarjetas que te dan crédito a uno o dos años, y mucho menos los préstamos para vacaciones, por ejemplo». «Ahora bien -continúa-, en estos momentos es el consumo el que tira de la economía y si se parase tendríamos problemas».
Francisco Salazar, director de Bankinter, coincide en que «sí somos más ricos», aunque aclara que el problema es que «no sabemos qué vale lo que tenemos realmente». Salazar señala en este sentido que la vivienda ha sido la gran impulsora del crédito en la última década, pero advierte de que «hace poco las tasadoras eran optimistas en las valoraciones, pero ahora van claramente a la baja». «Eso -continúa- influye en la riqueza que al menos pensamos que tenemos».
El director de Bankinter reconoce que se tira mucho del 'dinero de plástico', aunque también por necesidad: «Los jóvenes por norma general, viven muy justos con sus hipotecas y llegan exhaustos a fin de mes aún con el adelanto de las 'visas'». «Tras los primeros cinco o seis años -agrega-, empiezan a desahogar su situación». En cuanto a los créditos al consumo, Salazar señala que «siempre han existido, pero muy por debajo de los hipotecarios; lo que ahora se demanda son los créditos inmediatos para cuantías pequeñas y que se conceden sin pasar por el notario».