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Lunes, 29 de mayo de 2006
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SOCIEDAD
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Tierra mítica
El mayor centro de producción alfarera de la Hispania romana está localizado en el valle medio del Najerilla con Tritium Megallum y alrededores como gran referente
El nombre, Tritium, tiene raíces indoeuropeas. Es la unión de tres aldeas o grupos de población. Pero nadie sabe todavía cómo se configuró el cerro donde se ubica. Tricio, Tritium Megallum, la mítica población romana de La Rioja y sus alrededores integraron el mayor centro de producción alfarera de Hispania desde el mismísimo siglo I hasta el IV y el V.
Más de 200 marcas de alfareros han sido localizadas hasta ahora. Y si bien es cierto que algunos artesanos pudieron utilizar varias nominaciones, no es menos cierto que las investigaciones incrementarán notablemente la lista.

En el siglo I Hispania se convierte en un gran mercado. La asimilación de la cultura romana es rápida y crece la demanda de forma imparable.

Algunos avispados comerciantes del sur de las Galias y de la península italiana no tardan en llegar a la cuenca del medio Najerilla. Ahí parecen encontrarse los orígenes de algunos alfareros que se instalaron el Tricio, Bezares, las Arenzanas, Bobadilla, Baños de Río Tobía... Parece que fueron ellos los que incorporaron el barniz rojo a la cerámica (terra sigilata), aprovechando los conocimientos alfareros de la población indígena.

La producción debió ser gigantesca. Alfareros y comerciantes tenían todo lo necesario: abundante arcilla, manos expertas y excelentes comunicaciones.

La ciudad poseía enormes riquezas. Hay signos evidentes. Incluso de ostentación.

«La ciudad -cuenta el historiador Urbano Espinosa- debió tener gigantescas riquezas. Basta conocer el tamaño de las columnas del templo oficial de la ciudad, que son las segundas más grandes de toda la Iberia romana, después de las de Tarraco (Tarragona)». Restos de las mismas se conservan hoy en la ermita de Nuestra Señora de Los Arcos.

Este no es el único ejemplo. La ciudad podía permitirse otros lujos inusuales en aquella época. Por ejemplo, como recuerda Espinosa, «sustentaba una escuela pública con recursos también públicos». Incluso se conserva una inscripción en la que figura el salario del maestro.

La producción de 'terra sigilata' que han estudiado expertos como Pilar Sáenz Preciado y Tomás Garabito, entre otros, fue la estrella de la alfarería local. Cerámica de la zona se ha localizado en toda la Hispania romana y el norte de África.

Los alfares romanos de la zona produjeron 'terra sigilata' para uso doméstico con motivos ornamentales muy variados pero muy característicos. Pero también figurillas o exvotos, lucernas... y otra cerámica más tosca destinada al transporte y la construcción.

A partir del siglo II comienza una dispersión de la producción por otros núcleos de población de La Rioja. La decadencia lleva implícito un descenso en la calidad. La producción en la zona se mantiene activa.

Urbano Espinosa reconoce que la producción tardía (siglos IV y V) de la 'terra sigilata' «está muy extendida geográficamente, pero se conserva una ornamentación muy homogénea, y con motivos muy similares o idénticos a los de la zona, lo que hace pensar que proceden de un mismo foco de producción».

Tricio puede arrojar todavía muchas luces sobre la romanización de La Rioja.



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