larioja.com
Sábado, 27 de mayo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ED. IMPRESA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES LA RIOJA

REGIÓN
EL CRISOL
El dios ladrillo
Arrojo, según el Diccionario de la Lengua Española de la RAE, significa osadía, intrepidez. Y osado, a la par que intrépido, fue en su día Pedro Arrojo -haciendo honor a su apellido- por oponerse frontalmente al Trasvase del Ebro cuando el Gobierno de turno lo defendía a capa y espada.«El quid del Trasvase no es el agua sino el cemento», sentenciaba en Logroño, días después de ser galardonado con el Premio Goldman, equivalente al Nobel de Ecología.
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Hoy en día, con nuevo inquilino en La Moncloa, el denostado PHN duerme el sueño de los justos en cualquier polvoriento anaquel del Ministerio de Obras Públicas. La sequía, no obstante, sigue fiel a su apellido más pertinaz, como si nunca quisiera abandonar España. Nos sigue faltando agua y cada vez nos sobra más cemento.

¿Y si en vez de hablar de cemento lo hacemos de ladrillo? Pontifican los inexorables gurús de la macroeconomía -que a mí, la verdad, siempre se me ha escurrido entre los dedos- que la construcción sigue tirando del carro como en los mejores tiempos del desarrollismo.

A lo mejor no les falta razón, pero mi sentido común -obstinado él- se rebela frente a la inopinada construcción de decenas de miles de nuevas viviendas, miriadas y miriadas de plazas de garaje, frente a la anárquica desprotección de vastos terrenos, ya sean rústicos, industriales, forestales, urbanos o mediopensionistas, en una región con apenas trescientos mil habitantes.

Si extrapolamos la máxima de Pedro Arrojo sobre el agua y el cemento al terreno del urbanismo patrio, bien podríamos deducir que «el quid del boom inmobiliario no es la vivienda o la plaza de garaje -en definitiva, el bienestar del sufrido ciudadano- sino el ladrillo, el puñetero ladrillo». Thick As A Brick -tan grueso como el ladrillo-, que cantara Jethro Tull allá por los años setenta.

Atrás queda el becerro de oro: ahora reina el dios ladrillo que todo lo puede. Sin arrojo y, por supuesto, sin sonrojo. m.izquierdo@diariolarioja.com



Blogs Chat Foros
Vocento