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Sábado, 27 de mayo de 2006
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CULTURA
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De Varea al Olimpo
El autor de «nuestra» Monna Lisa recibió anoche en el Círculo Logroñés el máximo galardón de las Artes Riojanas
De Varea al Olimpo
Ainara, José Javier y Javier Martínez; María Jesús Sanz y Arantxa Díaz. / JUAN MARÍN
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Y allí estaba él para recibirlo y viajar de Varea al Olimpo. El galardón con el que el Gobierno de La Rioja distingue cada año a uno de sus más relevantes artistas recayó esta vez en el logroñés afincado en Argentina Carlos Ochagavía. El autor de esa mirada de mujer que te llama y enamora desde la portada del catálogo de la exposición que el artista cuelga en el Parlamento regional estaba allí. El pintor de esa especie de neo Monna Lisa a la riojana (más bien 'maja'). Engarce de rizos y aretes que desde el lienzo incitan al amor... [...] La cosa es que el Círculo Logroñés fue de nuevo el marco habitual para la entrega de esta distinción que reunió a familiares y amigos del reconocido artista. Algunos de ellos residentes todavía en el barrio de Varea que le vio nacer. Admiradores, unos pocos; miembros del Gobierno que le distinguió, alguno más; practicantes de las bellas artes, apenas una pizca. Pese a ello, el primero en aparecer fue Vicente Gallego. Algo después llegó Javier Sevilla con su mujer y apurando el tiempo, el escultor y pintor riojano Alejandro Narvaiza que acudió con su esposa Mariluz. Con amable semblante hizo su entrada en el emblemático edificio Demetrio Navaridas a quien acompañaba Enma Ábalos. De dos en dos subió la escalera Óscar Cenzano. Luego llegó Sagasti. Y casi al mismo tiempo Gerardo Cuadra y Julio Sabrás con su esposa Mariángeles Lagunilla. Pisándoles los talones, Joaquín Gómara. Con la felicidad en los ojos por la celebración de sus bodas de oro matrimoniales, Jesús Infante y Elena Sáenz. Naturalmente, el acto era protocolario como corresponde a tan importante distinción y a tan distinguido otorgante. Por eso estaba allí el presidente del Gobierno riojano, Pedro Sanz Alonso, y el consejero correspondiente, Luis Alegre. No pudo ocultar su emoción el galardonado al recoger su credencial. Ni un poco, Enrique Martínez Glera, comisario de la exposición que había estado haciendo puerta antes que nadie. Él vio llegar a los «Josés» más conocidos: José Miguel Delgado Idarreta, José Luis Lagunilla y José Luis Bermejo, porque en la sala estaba ya José Luis Rodríguez Imaz. La eurodiputada Esther Herranz apenas se detuvo al atravesar la puerta giratoria. Más sueltos anduvieron Inmaculada Ortega, Francisco Martínez Aldama y Tomás Santos, que guardaron turno para no tropezar. Casi a la vez, pero antes que estos entró Javier Caballero. No podía faltar y tampoco faltóla directora General de Cultura, María Pilar Montes, que tenía papel que cumplir. Cultura es cultura y por eso acudió al homenaje la directora del Museo de La Rioja, María Teresa Sánchez Trujillano. Entre los familiares y amigos hubo hombres, mujeres, ancianos y niños. Porque sí, estuvo Almudena de Diego, y porque también (por artistas y porque estaban trabajando): Juan Marín y Fernando Díaz. Eso y adiós.



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