Joseba Permach, portavoz de la ilegalizada Batasuna, amenazó ayer al Gobierno con un pintoresco argumento: si sus líderes políticos, que habrán de responder la próxima semana ante la Audiencia Nacional por sus actividades ilegales, son encarcelados, el «proceso de paz» quedará bloqueado. Como decía Gide, todo está ya dicho pero, como nadie escucha, hay que repetirlo cada mañana, y con respecto a este asunto Batasuna debe saber que no le toca al Estado -ni al Gobierno- mover pieza alguna: si esta organización quiere salir de su ilegalidad tendrá que cumplir la ley de Partidos, esto es, condenar la violencia, algo que resultará mucho más fácil de creer si previamente ETA ha renunciado a ella definitivamente. Si Batasuna no da este paso, ni será interlocutor de nadie ni la Justicia aliviará su presión que es la del Estado de Derecho.