El pacto establece las condiciones de las normas generales como la contratación, los transportes, las recepciones y los precios de transporte y pulpas, ya que el precio del producto viene predeterminado por la Unión Europea. José Ángel Alegría, presidente de ARAG-Asaja y firmante del acuerdo en nombre del sindicato a nivel nacional, destacó la importancia del acuerdo para los cultivadores que deseen continuar con la remolacha: «Los que abandonen la producción tendrán ayudas -explicó- y para los que continúen hemos marcado unas pautas de futuro». Alegría señaló que «ahora les toca a las administraciones garantizar que al menos el 50% de la producción actual va a continuar y para ello nos da igual si la remolacha sirve para hacer azúcar o para combustible». En este sentido, destacó la importancia de las decisiones que Ebro tiene que tomar sobre las plantas de bioetanol para el norte y para el sur del país.