Con motivo de la inauguración de la exposición en Sevilla, allá por el mes de octubre, ya mostró su satisfacción por haber podido colaborar en la recuperación de esta joya del patrimonio riojano.
Como él reconoció en aquel momento, los expertos que vieron de cerca la obra de Arnao se quedaron impresionados. «Fíjate que estamos en Sevilla -dijo- con las maravillas de arte que hay en Andalucía y, aún así, el retablo está sorprendiendo. Tallas de más de dos metros, con una policromía que ciega la vista.
Ya ocurrió cuando el retablo de Forment salió de La Rioja. Sin duda, estas exposiciones itinerantes, siempre que se hagan con calidad, son el mejor reclamo para atraer turismo a nuestra región».
Ahora el retablo regresa a su casa, la imperial iglesia de Santa María de Palacio, otro templo de gran valor arquitectónico y, aún así, desconocido en muchos casos para los propios riojanos. Ahora, la muestra del retablo ya restaurado es una buena ocasión para dejarse seducir por los encantos de continente y contenido. Ya lo dijo el propio Saavadra: «La retablística en La Rioja es impresionante. La verdad es que no sabemos lo que tenemos».