El anuncio de Zapatero según el cual el Gobierno comenzará en junio a «hablar con ETA», previa reunión del Pacto Antiterrorista en el que el PP manifestará su conocida oposición a que el diálogo se produzca antes del abandono definitivo de la violencia por parte de la organización terrorista, ha suscitado expectación y polémica. El Gobierno puede hablar con ETA del abandono de las armas y de las condiciones de la disolución de la banda terrorista, así como, con la debida prudencia, de las expectativas que pueda haber en el terreno de las medidas de gracia que quepa aplicar, así como de la actitud de la propia ETA y de su disposición a pedir perdón a las víctimas. En cualquier caso, ya no debería ser necesario insistir en que ETA no debe obtener botín político alguno a cambio de su propia desaparición.