Más de la mitad de los españoles sigue siendo escéptico ante el alto el fuego de ETA, según el CIS
El Gobierno dice que la encuesta del CIS demuestra que no hay que cambiar el «rumbo y el ritmo» del proceso de verificación de la tregua
Poco más de la mitad de los ciudadanos (el 53,9%) ven con 'escepticismo y dudas' el alto el fuego anunciado por ETA. Así lo desvela el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que en esta oleada por primera vez incluye preguntas sobre la percepción del cese del terrorismo. El estudio -realizado entre el 24 y el 30 de abril, poco más de un mes después de la declaración de la banda- revela que junto a la mayoritaria desconfianza hay también una importante proporción de entrevistados (el 43,1%) que acogen con 'esperanza' el alto el fuego. Solo uno de cada 100 dice que no sabía que la banda terrorista había decidido parar su actividad de forma permanente.
La división de opiniones se mantiene cuando los ciudadanos se pronuncian sobre cómo terminará el proceso abierto tras la declaración de ETA. Casi la mitad de los españoles (el 49,4%) consideran 'poco o nada probable' que el anuncio de cese de actividades terroristas desemboque en una 'solución definitiva a la violencia en el País Vasco'. Frente a ellos, el 42,3% de los encuestados son optimistas porque piensan que es 'muy probable o bastante probable' que la situación abierta después del anuncio de ETA el 22 de marzo termine definitivamente con las coacciones, los chantajes y los ataques en Euskadi.
Mayor acuerdo hay en la percepción de los motivos que han llevado a la banda a declarar su alto el fuego permanente. La mayoría (el 56,7%) están 'muy o bastante' convencidos de que la acción de las fuerzas de seguridad ha sido determinante para que ETA anunciara el cese de sus actividades.
El 46,1% de los españoles consideran que otra causa que ha provocado la decisión de ETA de parar sus atentados es 'el convencimiento de que en política la vía más eficaz para conseguir los objetivos es la vía democrática'.
Cuatro de cada diez encuestados sostienen que 'las movilizaciones y demostraciones de rechazo a la violencia' han pesado en la decisión de ETA y solo el 26,6% de los 2.481 entrevistados creen que para la banda ha sido determinante ver cómo ha evolucionado el proceso de paz en Irlanda del Norte. Los resultados de esta primera encuesta oficial sobre el alto el fuego fueron acogidos con tranquilidad por el Gobierno. La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, aseguró que el Ejecutivo, a la vista de estos datos, no ve «ningún motivo» para «cambiar el rumbo o el ritmo» del proceso de verificación, máxime cuando los informes en poder de Moncloa apuntan a que 'vamos por el camino adecuado'.
Fernández de la Vega consideró que las opiniones recogidas por el CIS solo demuestran que los españoles ven el anuncio de ETA con «sensatez, prudencia y de forma razonable» y que tienen una percepción del proceso «muy parecida a la del Gobierno».
La vicepresidenta, que insistió en que el Ejecutivo sigue trabajando para comprobar si el alto el fuego es «definitivo», señaló que el Gobierno mantiene su «prudencia y esperanza» de que el cese de actividades lleve a «un proceso de paz y fin de la violencia».
Interpretación bien diferente de los resultados del barómetro hizo el PP.
Su secretario de Seguridad y Libertades Públicas Ignacio Astarloa, aseguró que la encuesta demuestra que «los ciudadanos perciben que ETA va a conseguir los objetivos por los que lleva matando 40 años».
«El CIS, como todas las encuestas que hemos conocido hasta ahora, deja claro que los españoles tienen un conocimiento muy profundo de lo que ha sido y es el terrorismo y que la sociedad no está dispuesta a aceptar ningún tipo de engaño como el que propone ETA».
Desde México
Los seis presuntos colaboradores de ETA que llegaron ayer a España procedentes de México fueron trasladados a la Audiencia Nacional, donde tenían previsto declarar ante el juez Fernando Grande-Marlaska en relación con la trama financiera de la banda terrorista. Se trata de Juan Carlos Artola, Asier Arronategi, María Asunción Gorrotxategui, José María Urquijo, Ernesto Alberdi y Félix Salustiano, detenidos en México en julio de 2003.