Seis acusados de pertenecer a una célula de financiación de ETA que fueron detenidos en México en el 2003 llegaron ayer a España en un avión de la Fuerza Aérea. Los seis están incursos en un largo proceso de extradición iniciado hace casi tres años por el entonces juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. Éste éxito del Estado de Derecho debería hacer recapacitar a ETA y a sus aliados políticos, enfrascados en inaceptable discurso reivindicativo que convendría atajar dentro de no mucho tiempo porque está sembrando desazón. La maquinaria jurídica y policial debe seguir estando en pleno funcionamiento porque, como es obvio, ni la Justicia ni el Estado pueden tomarse vacaciones. ETA no puede espera ni contrapartidas políticas ni mucho menos una especie de derogación tácita de las leyes vigentes.