Cinco años después de su clamoroso triunfo con amélie, Audrey Tautou protagoniza la película más esperada del año, El Código Da Vinci, junto a Tom Hanks. En esta adaptación dirigida por Ron Howard, la actriz francesa da vida a Sophie Neveu. Ajena a la polémica, Tautou considera una exageración la expectación que se ha levantado en torno a la película, que ella califica de «ficción».
- ¿Cómo está viviendo la locura que ha despertado El Código Da Vinci?
- Me cuesta entender la expectación que ha desatado. Obviamente el público está respondiendo a un interés que han creado los medios y al éxito que tuvo el libro de Dan Brown.
- ¿Como aterrizó en la película mas polémica del año?
- Era septiembre del 2004 y estaba de vacaciones. Me llevé la novela conmigo, me la leí en dos días y la encontré no solo entretenida sino muy cinematográfica, aunque en aquellos momentos no sabía que iba a adaptarse al cine. Fue durante la promoción de mi película Largo domingo de noviazgo en Toronto cuando los periodistas empezaron a preguntarme por El Código DaVinci, porque según ellos mi nombre sonaba para la película, pero yo entonces no sabía que se iba a hacer.
- ¿Tuvo que pelear con muchas actrices por el papel?
- Durante el proceso de audición me asusté un poco, no me sabía las líneas y cuando Ron me pidió que representase una escena me negué. Todavía no se como conseguí el papel, pero Ron creyó en mí, me lo ofreció y yo lo acepté. Afortunadamente el director y el productor vieron en mí lo que yo no era capaz de ver. Ahora estoy muy orgullosa de haberla hecho.
- ¿Durante el rodaje tuvieron el Museo de Louvre para ustedes solos?
- En realidad nunca tuvimos el Museo para nosotros. Pero fue maravilloso entrar cada mañana al rodaje y ver frente a mí esas obras de arte, fue un contraste increíble.
- Usted vive en París y se ha convertido en la mejor actriz francesa. ¿Es este su salto al mercado americano?
- Para nada, esa no es mi intención. No quiero aceptar ninguna oferta que no me interese, no voy a hacer una película solo porque sea de Hollywood, jamás he participado en ningún filme que no me haya emocionado algo desde el punto de vista artístico o literario.