La muestra fue presentada hoy por la jefa del Área de Cultura de la Fundación Caja Rioja, Carmen Fernández, junto con la comisaria de la exposición, María Jesús Romero, propietaria de los trajes, complementos y diversos objetos que conforman la muestra.
En el área dedicada al hogar se puede ver cómo sobre la mujer "recaían todas las labores de la casa". Así, ésta cocinaba, lavaba, cosía, planchaba, tener todo en orden y cuidaba de pequeños y mayores. Se trataba de trabajos sobre los cuales sólo las féminas tenían potestad. En muchas ocasiones, además, a todos ellos se unían otros; las mismas labores, pero en un hogar ajeno -el denominado servicio a domicilio-.
También, los trabajos textiles y de alimentación que se realizaban en casa, encubiertos bajo la economía sumergida, para luego venderse en el exterior. Por otro lado, cuando las mujeres terminaban sus trabajos en el hogar, "había siempre una ocupación que les esperaba: el campo".
En una época en la cual quien no disponía de sus propias fanegas trabajaba para explotar las de otros propietarios, explicó la Fundación, las mujeres tenían muy definidas sus labores de la tierra. "La siega, la vendimia o la recogida de frutos se reservaban para manos de niñas y mujeres, aparentemente más frágiles, pero sin permiso para flaquear", aseguró.
Después, el proceso de industrialización abrió un mundo de nuevas posibilidades a las mujeres de la época, "que dejaron de tener un rol encorsetado y en la sombra dentro del hogar, para comenzar a asumir nuevas responsabilidades ajenas al cuidado de la familia".
De este modo, las fábricas del sector textil y de la alimentación recibieron con los brazos abiertos a unas mujeres "expertas" en ambas labores. Después, "gracias a los nuevos roles asumidos por las mujeres ante los cambios sociales", las féminas empezaron a abarcar el campo de los servicios.
Así, el avance de las tecnologías creó nuevas profesiones, en las que la mujer comenzó a especializarse en educar -profesoras- o curar -enfermeras-. También los campos de las artes y de la cultura se abrieron para ellas y surgieron, así, figuras destacadas en el mundo de las letras y del espectáculo como Emilia Pardo Bazán o Raquel Meyer.