La filatelia tradicional se desmarca y reniega de la especulación
La Asociación Nacional de Filatelia y Numismática se desvincula de las promesas de grandes rentabilidades Los bienes tangibles, ahora bajo sospecha, van desde las obras de arte a la madera, los cerdos o el aceite
El escándalo de Afinsa y Fórum Filatélico ha asestado un terrible golpe a la credibilidad de la filatelia tradicional, que defiende una imagen propia que «nada tiene que ver» con las sociedades de inversión investigadas estos días. Así lo afirma Pedro Ayala, uno de los directivos de la Asociación Nacional de Empresarios de Filatelia y Numismática (Anfil), quien dice que «para la filatelia tradicional, la especulación es detestable». Explica que los coleccionistas «se mueven por la pasión a los sellos», sin dar tanta importancia su valor. El sector se desmarca así de las inversiones en bienes tangibles, sin excesiva vigilancia administrativa y en el que se pueden comprar desde cuadros de Miró a bosques enteros, cerdos o aceite.
La magnitud de la presunta estafa (350.000 afectados) ha creado un halo de desconfianza hacia los coleccionistas y empresarios de filatelia. Un sector muy alejado de grandes inversiones y promesas de rentabilidades extremas que gira entorno a una profunda afición a los sellos. «Se confunden las cosas», señala Ayala, que critica que algunos medios hayan mezclado a los filatélicos tradicionales con el caso.
«El problema -explica- es que para la ley somos iguales, incluso las empresas ahora cuestionadas tienen una contabilidad similar a la nuestra, pero con unas cifras mucho más elevadas». Anfil lleva años intentando clarificar las diferencias y advirtiendo a las autoridades de la necesidad de incrementar el control y reforzar la legislación.
Sin respuesta
«Lo hemos planteado en numerosas ocasiones en el Consejo Regulador Postal -dependiente del Ministerio de Fomento- y a los subsecretarios de Economía en las reuniones de la Comisión de Programación de Sellos», añade Ayala, que matiza que sus intentos «nunca han tenido respuesta». «¿Quién puede ofrecer rentabilidades tan altas?, ¿cómo se puede comprar algo bajo la condición de que su precio suba? Es imposible», asegura. Afinsa y Fórum Filatélico ofrecían a sus clientes la promesa de ganar entre un 6 y un 10% del dinero invertido.
La esperanza de Ayala es que el escándalo no provoque que el mercado de las estampillas no se desplome. «No creo que afecte demasiado, puesto que esas dos empresas comerciaban con sellos mayoritariamente europeos, con lo que los españoles no se verán afectados», dice. Recomienda a los afectados que tengan dudas sobre el valor de sus colecciones que acudan a las filatelias y soliciten una valoración respaldada por catálogos serios que les saquen de dudas.
Mercado difuso
Destapado el caso de la presunta estafa piramidal, la inversión en bienes tangibles ha saltado a la actualidad. Un sector difuso, poco reglado y marcado por la ausencia de cualquier regulador oficial que se encargue de velar por los intereses generales y la transparencia del mercado. Y, más importante, carente de un fondo de garantía que responda en casos como el ahora destapado.
Calificados por la legislación como bienes de consumo, los sellos, las obras de arte o las joyas quedan al albur de lo que se quiera pagar por ellos. Abierto, además, a todo tipo de inversor. Desde familias y pequeños ahorradores a grandes fortunas. A comienzos de año, 99 personas procedentes del mundo de las finanzas, el arte y la alta sociedad se unieron en Valsart, el primer instrumento financiero en España dedicado en exclusiva a la pintura y la escultura. Entre los accionistas, que aportaban 150.000 euros 'per cápita', se encontraba Afinsa .
El mercado no se agota ahí y otros activos como la madera copan gran parte de las inversiones. En España existen varias compañías que ofrecen la posibilidad de comprar árboles que, se supone, se revalorizarán con el paso del tiempo. Las más conocidas: Bosques Naturales, Ecobosques o Maderas Nobles de la Sierra de Segura. Aunque se cuidan de publicitar una rentabilidad garantizada, alguna sí recuerda que la apreciación de la madera en los últimos años ha alcanzado el 10 por ciento anual. Bosques Naturales afirma también que cuenta con el apoyo de varios organismos dependientes del Ministerio de Industria.
La madera no es la única alternativa, ni la más insólita. Existe la posibilidad de invertir en cerdos (se paga un dinero y se recibe después un suculento lote de productos), en máquinas expendedoras, en aceite o en cítricos. El vino es otra de las opciones. Mágnum Fine Wines, una compañía especializada en la compra-venta de grandes caldos, asegura que el índice anual de revalorización durante el último decenio ha sido del 12%.