El Espanyol se libra del descenso en el último minuto De manera agónica, en el último suspiro y gracias a un gol de Coro en el minuto 91, apelando a la épica del fútbol y arropado por una afición incansable, el Espanyol se escapó de un descenso a Segunda división que parecía seguro cuando el tiempo reglamentario de su partido ante la Real Sociedad se había cumplido. | | Imprimir Enviar | | | ESPANYOL 1 - REAL SOCIEDAD 0 | Espanyol: Iraizoz, Sergio Sánchez (Posse, m. 80), Lopo, Jarque, Domi, Costa, Fredson (Pandiani, m. 51), Zabaleta, De la Peña (Coro, m. 39), Luis García y Tamudo.
Real Sociedad: Alberto, Aitor, Brechet, Labaka, Garrido, Garitano, Viáfara, Xabi Prieto (Gabilondo, m. 82), Stevanovic (Uranga, m. 65), Mark González (Barkero, m. 75) y Nihat.
Gol: 1-0, m. 91: Coro.
Arbitro: Undiano Mallenco (comité navarro). Amonestó con cartulina amarilla a Garitano (m. 23), Brechet (m. 33), Stevanovic (m. 57) y Sergio Sánchez (m. 70).
Incidencias: Estadio Olímpico de Montjuic, 48.950 espectadores, la mejor entrada de la temporada en el campo del Espanyol. |
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Después de tres remates al palo y de pelear contra un rival muy bien pintado, una Real Sociedad que jugó libre de toda presión, el equipo catalán pudo entregarse a una fiesta que le costó sudor y lágrimas, guinda de un partido jugado sólo a base de empuje y corazón.
Al Espanyol le costó un mundo sacar el partido adelante porque se topó con una Real Sociedad muy metida en el envite. Al cien por cien pese a no jugarse más que un par de puestos en la clasificación, el equipo donostiarra dejó claro desde el arranque que no sería un rival cómodo.
Ansioso, el equipo de Miguel Angel Lotina no encontró su sitio en el campo en ningún momento. Era un partido de corazón y no de pizarra. Lo había preparado intentando recrear las circunstancias que le llevaron a ganar brillantemente la Copa del Rey, pero demostró que pelear por el éxito no es lo mismo que hacerlo para evitar el fracaso. Fue un manojo de nervios. Lo intentó con balones largos, pero no aparecieron extremos. A través de Iván de la Peña, pero el cántabro no tuvo su noche y para colmo, abandonó el campo lesionado poco antes del descanso. Curiosidades del destino, le suplió Coro, quien habría de rescatar al equipo del infierno unos minutos más tarde. En un final cardíaco, Coro alivió los temores de la grada y exorzizó los fantasmas. Estuvo en el sitio adecuado y en el momento justo para pasar a la historia del Espanyol. Recogió un balón peinado por Pandiani, lo controló frente a Alberto y le batió por bajo.
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