La decisión de la Corporación estadounidense de Asignación de Nombres y Números (ICANN), organismo que dirige el sistema de dominios de Internet, de rechazar un nuevo dominio .xxx para sitios pornográficos no ha sentado bien en la Unión Europea que considera que el resultado negativo se ha producido por interferencia política de EEUU. Los que estaban a favor decían que un dominio .xxx haría más fácil limitar los sitios de sexo o filtrarlos, pero los críticos, como el Consejo de Investigación Familiar, un grupo religioso conservador norteamericano, afirmaron que sólo serviría para legitimar la industria del porno. El asunto es opinable, pero quizá, en efecto, fuera mejor que el porno estuviera bien identificado.