El ex director de la Guardia Civil no se entrevistó con Aldama pero sí le recibió
El debate político se enrarece estos días en La Rioja en torno a una pregunta: ¿se reunió o no se reunió el 8 de marzo Francisco Martínez Aldama con Carlos Gómez Arruche, entonces director de la Guardia Civil? La cuestión no es baladí; el Partido Popular afirma, por boca de Carlos Cuevas, que Aldama miente. Que no se entrevistó con Arruche, prueba de que apenas tiene peso político. Además, le llama «fantasma». El líder del PSOE no le contesta; en su lugar, Ángel Martínez Sanjuán, su compañero en aquella visita a la Guardia Civil, replica a Cuevas con un comunicado donde ofrece su palabra «de diputado» para acreditar que tal entrevista sí se produjo y hasta menciona detalles tan pintorescos como que el despacho de Arruche está dominado por «la madera antigua».
En realidad, la polémica se disuelve si se atiende a la documentación que aporta el PP. Según su propia versión, en efecto, Arruche sí recibió a Aldama. Que aquella cita fuera o no una entrevista, queda para la interpretación de cada cual. La semántica permite varias opciones: el ex director de la Guardia Civil respondió a una carta de Cuevas donde se molestaba por no haber recibido el mismo trato de Aldama informándole de que tal entrevista nunca se produjo. Sin embargo, admite que Martínez Aldama «aprovechando su visita a esta dirección general, acompañó a otra persona que simplemente pasó a saludarme de forma particular».
Una explicación que no satisface a Cuevas. Desde el PP se insiste en que la entrevista jamás llegó a celebrarse, pero su versión choca con la ofrecida por Martínez Sanjuán en nombre del PSOE. «Desde la ex dirección de la Guardia Civil», alega, «no se ha sabido utilizar con propiedad términos como encuentro, reunión, cita...».
Lo dicho: la semántica.