Uno a cero
Petacchi se hizo añicos la rodilla izquierda cuando tan sólo faltaban 50 kilómetros para la línea de meta de Namur y con ello el esperado duelo con el australiano Robbie McEwen terminó mucho antes de lo esperado, y con uno a cero a favor del ciclista de las antípodas, ya que fue el más rápido en la llegada masiva de la segunda etapa y también lo fue en la cuarta, por lo que suma ya dos triunfos.
La perdida de Petacchi deja un tanto huérfano al Giro. Partía como el hombre a batir en las etapas llanas, pues en los últimos años ha demostrado que es el mejor en ese terreno. Diecinueve victorias en la carrera italiana lo avalan, cuatro de ellas logradas en la pasada edición, aunque en el año 2004 lograba nada más y nada menos que nueve.
La cara
Si Petacchi ha sido la cruz en los pocos días de carrera que se han disputado, la cara ha sido su compatriota Paolo Savoldelli. Comenzó como terminó el pasado año, de líder. El vencedor en la última edición se imponía con autoridad en la crono de la primera etapa, liderato que aguantó hasta la segunda, pues dejó claro que es demasiado pronto para defender la camiseta rosa en un terreno que no es en el que mejor se desenvuelve y no conviene malgastar fuerzas que va a necesitar especialmente en la última semana, en la que se concentra la alta montaña.
Ayer fue la primera jornada de descanso, aunque en esta ocasión más que de reposo fue de traslado, con una maratoniana excursión desde tierras belgas a Italia con cerca de 1.200 kilómetros, que excepto corredores, directores de equipo, responsables de organización y algún que otro periodista, el resto de la caravana lo hizo por carretera.
La carrera se reanudará hoy, ya en tierras italianas, con una etapa contrarreloj por equipos de 38 kilómetros, entre Piacenza y Cremona.