En cuestiones trascendentales para un país, un gobierno puede hacer las cosas bien, mal, regular o a la manera del PSOE. Esta última opción es la que, lógicamente, más práctica el Gobierno de Zapatero. Este empecinamiento en hacer las cosas de manera improvisada, sin respetar las reglas de juego, sin meditar las consecuencias y 'como sea' tiene su referente más claro en la política de inmigración que ha llevado a cabo el Gobierno central socialista en los últimos dos años. Tristemente, esta forma de afrontar las cosas puede extrapolarse a cualquier otra área dependiente de las decisiones de Zapatero y compañía.
Hasta que Zapatero llegó al poder España afrontaba el fenómeno de la inmigración desde una óptica europea. Es decir, con un modelo basado en la generosidad y la integración con la inmigración legal y en la rigurosidad y el control con la ilegal. La llegada de Rodríguez Zapatero a La Moncloa supuso un cambio radical en el guión y se dio paso a una política demagógica culminada con un proceso de regularización nefasto.
Este proceso se hizo sin tener en cuenta a nadie, ni tan siquiera a los propios inmigrantes, lo que le ha valido al Gobierno de Zapatero serias reprimendas europeas al más alto nivel. Se prometió mucho diálogo, la creación de oficinas de contratación en origen, control de las fronteras, etc. Como siempre no cumplieron nada y generaron un efecto llamada que ha hecho que si antes había 800.000 inmigrantes irregulares en España hoy haya más de un millón. En La Rioja el proceso ha sido similar, de 7.000 hemos pasado a 12.000.
Lo más triste del asunto es que sacar adelante esto 'como sea', como le gusta decir a Zapatero, tiene consecuencias muy graves. Así, a primeros de abril conocíamos que miles de inmigrantes se habían ahogado intentando llegar a España y que los centros de acogida de lugares como Canarias están desbordados, al tener que hacer frente a la llegada de 3.700 inmigrantes irregulares en apenas tres meses.
La política del PSOE en materia de inmigración es un gran fracaso. No ha hecho política ni a medio ni a largo plazo, ni de integración social, ni de fronteras. No ha logrado el consenso con nadie, ni con la UE, ni con las comunidades autónomas, ni con los ayuntamientos y no ha firmado ningún acuerdo sobre regulación de flujos migratorios con ningún país. En definitiva, podrán colgarse todas las medallas 'progres' que les vengan en gana, pero lo cierto es que hay más inmigrantes ilegales que antes y los riojanos, por ejemplo, perciben la inmigración como el segundo problema más importante en la actualidad.
Este aumento más que considerable de inmigrantes hace necesarias políticas activas de integración que contribuyan a favorecer la convivencia. Un asunto que el PSOE también ha dejado de lado. Son las comunidades y los ayuntamientos los que tienen que hacer frente a los gastos que suponen el «yo invito y tú pagas» que ha propiciado el Gobierno de Zapatero. En un asunto clave como la integración o la aplicación de las políticas sectoriales en materia sanitaria o educativa, el Gobierno central del PSOE echa balones fuera y aporta a La Rioja, como al resto de comunidades, una cantidad tan ridícula como exigua para hacer frente a las lógicas necesidades de los inmigrantes.
Desde el Partido Popular de La Rioja exigimos al Gobierno de Zapatero un giro de 180 grados en su política de inmigración. Una rectificación total de lo hecho hasta ahora. España no debe permanecer al margen de las políticas europeas en esta materia y es necesario un control efectivo de nuestras costas y fronteras terrestres. A su vez, es preciso dejar de ser un paraíso para las mafias que trafican con personas y adoptar las medidas que sean necesarias para encauzar la inmigración de forma legal y ordenada para que todos, inmigrantes y no inmigrantes, salgamos ganando.