El Circo Nacional Chino, de gira en Logroño, se abre para mostrar la forma de vida y sencillez de sus artistas
«O están hechos de otra 'pasta' o hay truco». Es la conclusión a la que llega la mayoría de los mortales después de ver las acrobacias que realizan los artistas del Circo Nacional Chino desafiando a la gravedad con suma precisión. Unos ejercicios de equilibrio que consiguen mantener en tensión y con la boca literalmente abierta a cualquiera, pero en especial al público español, el más caluroso de cuantos han conocido. Entre bambalinas demuestran que no hay secretos por desvelar porque se valen de la confianza en su preparación física y mental. Son gimnastas con una disciplina de trabajo adquirida desde edades muy tempranas en prestigiosas escuelas de arte circense y seleccionados por avispados 'cazatalentos'.
La educación en estos internados les ha preparado también para pasar largas temporadas lejos del hogar familiar. Todos proceden de la región de Wuhan, situada a 1.000 kilómetros de Pekín y la edad media ronda los 22 años. «Se conocen desde la escuela por lo que viven en un ambiente muy familiar que al mismo tiempo favorece su trabajo basado en la plena confianza en el compañero», explica Geng Minhua, intérprete del Circo. El carácter grupal, típico del circo chino, implica que todos los artistas conocen y dominan cualquier técnica. Así, si un día alguien se lesiona no se suspende el número, porque «sólo hay algunos especialistas en determinados actos que no pueden ser sustituidos», dice Geng Minhua.
Un día de gira
Los artistas disponen de tiempo libre por las mañanas para dedicarse a sus aficiones o conocer la ciudad donde van a actuar. Sin embargo, no descuidan sus responsabilidades y salen a correr juntos durante media hora para empezar el día en forma. Después, cada cual practica los ejercicios que más necesita en función de sus actuaciones.
A las 15:00 horas llegan a la carpa para entrenar, comen sobre las 18:30 -dos horas antes del espectáculo- a la vez que disfrutan de un rato de distracción en el camerino. Tienen cinco comidas diarias, con pequeñas cantidades y un tipo de alimentación muy saludable. Consiste en carnes y pescados variados, pocas grasas, productos ricos en carbohidratos, mucha verdura (lechuga caliente, pepino, col, soja) y té.