Uno de los más preciados bienes que esconde el Servicio Doméstico es su jardín. Allí se alzan algunos venerables ejemplares de abetos y pinos, según relata la hermana Lucía. «También hay un magnolio precioso», agrega. «Es lo más bonito que tenemos», reconoce. Se trata, además, del vestigio del antiguo patio donde se aposentaba el chalé de la viuda de Bretón, una construcción derruida a finales del siglo pasado y obra del arquitecto Fermín Álamo, el mismo autor del edificio central. La idea de la congregación es retirar los árboles y trasplantarlos cuando se acabe el nuevo inmueble.