El quinto pacto social de la democracia fue firmado ayer solemnemente por los representantes sindicales de los trabajadores y de la patronal en La Moncloa en presencia del jefe del Ejecutivo. El acuerdo se plantea ante una etapa que, de no truncarse en los próximos ejercicios, nos llevará a alcanzar el PIB per capita alemán en 2008, un desiderátum que parecía mucho más remoto cuando pusimos en pie el sistema de libertades. El último acuerdo social consigue una mayor estabilidad en el empleo -la inestabilidad actual era perturbadora tanto en términos económicos como sociales- sin mermar la flexibilidad del mercado laboral sino al contrario: extiende un despido más barato, lo que facilita a los empleadores e inversores un mejor acomodo de la oferta a la demanda.