El Tobepal está sufriendo lo indecible para mantener la categoría. Y no por su capacidad para ganar, sino por las tres rondas a las que se ha visto obligado a jugar por decisión federativa. Una vez superados los escollos del Bera Bera y del UPV, el quince de la uva afronta un nuevo duelo con rival vasco.
El Eibar se le presupone menos calidad que a anteriores oponentes, pero también una enorme ilusión por ascender de categoría. Es decir, se presenta como un conjunto equilibrado, con las virtudes y defectos del rugby vasco. Los eibarreses pueden presumir de una delantera fuerte, potente, pero el AF Tobepal Rioja ha demostrado que cuando encuentra su ritmo es difícil de frenar. También es cierto que los rojinegros han tenido problemas en su línea de veintidós y, en especial, en la touche y la melé a cinco metros. Si el rival empuja, pasa apuros.
Augusto Miralles, técnico local,
acumula las ausencias de Berni, Cristian y Silverio por lesión, si bien dispone de efectivos suficientes como para solventar la eliminatoria con éxito.