La fiesta está preparada, pero antes hay que resolver un pequeño trámite, el partido contra el Artepref Villa de Aranda. Se trata de un rival correoso e incómodo que pelea por la sexta plaza.
El cuadro burgalés promete batalla. Esa es una de sus principales señas de identidad. Parte de su juego se asienta en defender con intensidad y correr con Viti Pedragosa. Kavolius y Camino marcan el ritmo del ataque estático, en el que les falta algo de potencia en el lanzamiento exterior, aunque Vink y el propio Kavolius son hombres peligrosos. Además en la portería, Miranda suele poner en aprietos a los rivales gracias a su buena colocación.
El técnico arandino, Carlos Colmenero, no puede contar para este encuentro con Javi Santos ni Grossi lesionados desde hace varias jornadas.
Este es el rival de un Darien que se ha ejercitado durante toda la semana con muchísima intensidad: «Los jugadores están con unas ganas enormes de realizar un buen partido. No hay que olvidar que es el último encuentro que jugamos en casa en la temporada y que además nos estamos jugando muchísimo», explicaba Alberto Suárez.
Tanto Guillermo Barbón como Avelino Solís han trabajado al mismo ritmo que el resto de la plantilla. Barbón no tiene más que la lógica incomodidad tras el golpe en la cara en Granada. Por su parte Avelino ha mimado su rodilla y al igual que hace siete días estará a disposición del técnico.
Revancha deportiva
El Darien tiene ganas de tomarse la revancha deportiva. En Aranda los de Suárez cayeron por 29-27 después de encajar la nada despreciable cifra de diecisiete goles en la primera mitad. Hoy la historia será diferente porque entre otras cosas el ambiente estará a favor de los de Suárez. Además el asturiano ha tomado buena nota de lo sucedido en la ida. Aquel día la defensa burgalesa asfixió las vías de ataque de los franjirrojos y el Villa de Aranda estuvo acertado con el lanzamiento exterior.
Para preparar el encuentro de esta tarde, el asturiano ha realizado varias sesiones de video y charlas técnicas, con el objetivo de devolver la moneda. La primera premisa es conocida y repetida hasta la saciedad a lo largo de toda la temporada: hay que ajustar la defensa e imponer la mayor envergadura del equipo. Además el asturiano ha insistido en la necesidad de funcionar como un bloque y evitar que cada uno haga la guerra por su cuenta.
A juzgar por la intensidad de los últimos entrenamientos de la plantilla del Darien, los franjirrojos están en un buen momento, pero hay que demostrarlo a partir de las ocho sobre el parqué del Palacio de los Deportes y ante tres mil quinientas personas que abarrotarán los graderíos y deben llevar en volandas al equipo.
El arbitraje correrá a cargo de los colegiados Mouré Fernández y Guerra Amieva adscritos a los colegios asturiano y aragonés respectivamente.