Así, aunque bien pronto quedó claro que la pelea por el ascenso iba a ser cosa de tres –Darien, Pozoblanco y Antequera– la superioridad teórica de los tres equipos quedó más de una vez en entredicho ante rivales teóricamente inferiores.
El Darien partió asumiendo su condición de favorito, y quizá pagó esa ansiedad de tener que ganar en los primeros partidos. Dos derrotas y un empate consecutivos en los tres primeros partidos hubieran puesto nervioso a cualquiera. Pero el Darien demostró pronto que eso sólo era un espejismo. Tras ese mal inicio, los franjirrojos encadenaron seis victorias consecutivas que le colocaron, por primera vez, en puestos de ascenso: fue en noviembre, tras el partido ante el Pilotes Posada de Vigo. Pero cuando ya había quien pensaba en un paseo militar, llegó la derrota en casa ante el Edenca de Cuenca.
Para ese momento ya era evidente una de las claves de la temporada franjirroja: cuando jugaba como equipo ganaba. Cuando confiaba en las individualidades, perdía. Las derrotas del Logroño se han parecido durante todo el año como gotas de agua. Afortunadamente, han prevalecido las virtudes a los defectos. Así, el Darien se recuperó de la derrota ante Cuenca y también de la que cerró el año 2005, en Aranda.
El largo descanso navideño le sentó muy bien al equipo. Entre el 21 de enero y el 11 de marzo, los chicos de Alberto Suárez encadenaron ocho victorias consecutivas. Entre ellas, dos muy importantes; la primera, ante el Prasa Pozoblanco el 28 de enero, por 29-21. Una renta que otorgaba la ventaja del goal average a los riojanos. Algo que a la postre iba a resultar fundamental.
La otra, fundamental por lo resonante, ante Antequera en casa de los andaluces, por 21-24, el cuatro de marzo.
El Darien se encaramó al primer puesto y acumuló una ventaja que, se decía, podía ser fundamental en caso de que vinieran mal dadas: sacaba puntitos de ventaja a Pozoblanco y Antequera, y además la diferencia de goles le favorecía en caso de empate con cualquiera de los dos.
Esa renta acabó siendo clave. La última parte de la liga ha sido extremadamente complicada para los riojanos. Primero llegó el empate en Gijón, con una labor arbitral ampliamente discutida. Más tarde, el 25 de marzo, el Darien cayó en casa ante Pilotes Posada. La primera derrota en el Palacio desde noviembre. Fue, eso sí, ante el mejor equipo de toda la segunda vuelta, el Octavio Pilotes Posada. Un conjunto, el gallego, que ha acabado siendo fundamental en esta jornada, al vencer a Pozoblanco, y que no ha estado más arriba por culpa de una primera vuelta lamentable.
Después, Darien sacó fuerzas para vencer en Cuenca en un partido muy complicado, y para dar un baño al colista en casa. La liga podía haber quedado decidida en Tenerife, pero una derrota ante el Tolimar en el último minuto volvió a poner emoción.
Al final, llega el momento de resolver a falta de dos jornadas. Ya se ve: nada fácil. La Asobal cuesta sudor y lágrimas.