Los elementos que causan esta contaminación se asocian con los procesos derivados sobre todo del transporte por carretera, tráfico ferroviario y aéreo, industria, construcción, actividades recreativas, etc. El conjunto de todos esto aspectos conforma el denominado 'ruido ambiental'. La primera declaración internacional que contempló las consecuencias del ruido se remonta a 1972, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió catalogarlo genéricamente como un tipo más de contaminación. Siete años después, la Conferencia de Estocolmo clasificaba el ruido como un contaminante específico. Aquellas primeras disposiciones oficiales fueron ratificadas posteriormente por la entonces CEE, que requirió a los países miembros un esfuerzo para regular legalmente la contaminación acústica. Pocos años más tarde, un informe situaba a España como el segundo país con mayor índice de ruidos del mundo, después de Japón, y estimaba que el 74% de la población estaba sometida a niveles superiores de los tolerables. De entonces a hoy en poco o nada habrá cambiado la situación.
Las situaciones en las que los niveles de ruido ambiental son superiores a lo deseado pueden provocar efectos nocivos en la salud de los propios ciudadanos, como por ejemplo, alteraciones del sueño, lesiones auditivas, irritabilidad, aumenta el ritmo cardiaco. Según estudios recientes de la UE, más de 80 millones de personas están expuestos a niveles de ruido superior al límite de tolerancia, 65 decibelios (dB). Como referente, sirva reseñar que en una conversación normal se registran entre 50 dB y 60 dB, mientras que en una calle con mucho tráfico hay 70 dB. Para hacernos una idea, entre 10 y 30 dB se considera ruido muy bajo (es el típico de una biblioteca). Entre 30 y 55 dB, el nivel es bajo. Con la ventana cerrada, el sonido de una calle animada puede alcanzar hasta 55 dB. Un ordenador personal genera 40 dB.
Muchas ciudades toman medidas encaminadas a reducir los niveles de ruido, ordenanzas específicas, pantallas acústicas... pero no es suficiente. Nosotros podemos hacer mucho en nuestras actividades cotidianas.