Esas artimañas, que además le supusieron una condena de 6 meses de prisión por delito de estafa, han tenido al menos un final feliz para su 'cazador', Liberty Seguros, que ha ganado esta semana el primer premio de detección de fraudes en seguros personales por pescar a este pícaro.
La aseguradora también se ha librado de pagar los 15.000 euros que le reclamaba el cliente por su accidente «involuntario» mientras despiezaba un cabrito, aunque para ello ha tenido que recurrir a los tribunales, lo que sólo ocurre en el 2,5% de los engaños descubiertos por las compañías de seguros, según estimaciones de ICEA.
En este caso, el juez reconoció la «pretendida maquinación delictiva» con la que actuó el cliente y declaró nulas las pólizas que había suscrito también con Winterthur, Estrella y Ocaso, a la que exigió una indemnización más ambiciosa: 180.000 euros.
Según Iñaki Carretero, de Liberty Seguros, el olfato del tramitador de siniestros de la compañía, que empezó a tirar del hilo, y la colaboración entre las aseguradoras afectadas, que ejercieron como acusación particular, fueron determinantes para impedir que el pícaro se saliera con la suya.
Como él, 63.525 personas intentaron el año pasado lucrarse a costa del seguro fingiendo un accidente que no habían sufri. Si la jugada les hubiera salido bien al 100%, habrían percibido 190,44 millones de euros, es decir, casi 3.000 euros por reclamante.