Como si de los irreductibles galos se tratara, un grupo de poblaciones de la sierra riojana, a finales de la Edad Media, defendieron su territorio con uñas y dientes ante las injerencias de los Ramírez de Arellano, señores de los Cameros. Los protagonistas de esta historia formaban la Mancomunidad de las Cinco Villas -Brieva, Viniegra de Abajo, Ventrosa, Montenegro de Cameros (Soria) y Monterrubio de la Demanda (Burgos)- y el Valle de Canales -Mansilla, Villavelayo y Canales de la Sierra-. Una curiosa lucha que escondía un preciado tesoro: el control económico del boyante negocio de la producción de lana en tiempos de la Mesta.