Los gritos de más de setecientos niños que ayer pasaron cerca de dos horas en la carpa del Silo tuvieron que dejarse oír a decenas de metros a la redonda. La 'Chiqui-cocina' que impartieron Ventura Martínez y Andrés Sirvent no dejó indiferente a nadie, ni a los niños ni a sus profesores ni a los propios maestros artesanos, artífices del bullicio. Y es que, después del rodaje del año pasado, Andrés y Ventura se han convertido en estrellas del público infantil. Logran que los niños hablen de verdura, la conozcan, la prueben y, como suele resultar después, la rechacen. La jornada de ayer consistía en que 738 niños de los centros escolares de la ciudad y de ARPS supieran que hay que comer de todo y paladearan los cuatro sabores fundamentales: dulce, salado, ácido y amargo. Como dulce, nada mejor que el azúcar; ácido, el limón; amargo, el aceite; y salado, el jamón serrano.