Se trata de un alcohol etílico que se produce a partir de la fermentación de los azúcares que se encuentran en determinadas plantas o sus semillas. Las más habituales son la caña de azúcar y la remolacha, si bien cabe la posibilidad de emplear otros productos vegetales como cereales, biomasa, etcétera.
Por sí mismo, el bioetanol podría introducirse directamente en los depósitos de los vehículos como sustitutivo de la gasolina. No obstante, lo más habitual es que se mezcle con ésta para reducir el consumo. Para utilizarse directamente el bioetanol, en la actualidad es precisa una pequeña adaptación de los motores a este combustibles. Existen en cualquier caso vehículos flexibles que permiten un uso indistinto.
El biodiésel comparte protagonismo con el bioetanol como opción de futuro y puede ser bien aceite vegetal derivado del refino de las plantas o proceder del reciclaje de otros aceites. El biodiésel puede emplearse como combustible único, si bien los fabricantes proponen mezclas.
En España hay actualmente 10 plantas de producción de biocombustible, siete de ellas de biodiésel . En total, producen 180.000 toneladas anuales de bioetanol y 700.000 de biodiésel.