Milagros del libro emilianense
San Millán acogió un nuevo hermanamiento entre letras y vino
EN en Cataluña regalan una rosa y un libro; en el resto de las comunidades autónomas leen la obra del autor español por excelencia, Miguel de Cervantes Saavedra; pero en La Rioja hablar de Cultura es relacionar la lengua con el vino, y si hubiera alguien que encarnase por antonomasia esa comunión (ahora le llaman maridaje) entre estos dos elementos ese sería el primer poeta de nombre conocido, don Gonzalo de Berceo.
La asociación de Librerías de La Rioja y el Consejo Regulador de la Denominación Calificada Rioja se han unido por décimo año consecutivo en el Salón de la Hispanidad del monasterio de Yuso para leer, en esta ocasión, 'Los Milagros de Nuestra Señora', dentro de la campaña 'Un libro y un rioja: el placer de la cultura'.
El acto comenzó con unas palabras del presidente del Consejo Regulador, Víctor Pascual, que alabó la obra de Berceo y quiso «destacar la intención didáctica de la obra berceina, y desear que desde nuestra tierra se siga impartiendo el conocimiento y la ciencia de nuestra lengua y nuestro vino para seguir siendo el referente de ambas culturas».
En la lectura de 'Los Milagros de Nuestra Señora', la obra más conocida del poeta riojano, participaron personalidades de la cultura riojana y desde el prior del monasterio hasta los niños de la escuela de San Millán pasaron por el atril donde recitaban con más o menos maestría la compleja tarea de la lectura emilianense.
Realidad del valle
Para David Hernando Chicote y Samuel García Mendoza fue un momento «de muchos nervios, aunque ya lo teníamos ensayado con los profesores». Entre el público estaban sus compañeros, los 15 chavales de la escuela pertenecientes al CRA de Badarán y los 4 maestros que les acompañaban. Aunque ellos están curtidos en la relación con la lengua no hay acto institucional al que no asistan, «ya que así están en contacto directo con la realidad de nuestro valle y la importancia de San Millán en el mundo hispanoparlante», dijo el profesor Fernando Hernáez.
El acto lo cerró el presidente del Parlamento riojano José Ignacio Ceniceros para revivir la emoción sentida igual «que los que accedieron a ellos por primera vez hace ocho siglos».