El siguiente paso es colocar en un museo las 3.500 piezas recopiladas. La Casa del Maestro de Ventrosa es el lugar escogido, aunque para ello necesita un acondicionamiento previo que ya se está tramitando. «Pero no queremos que el museo tenga un carácter localista ni estático», explicó el vicepresidente de la Fundación, Domingo Sáinz. Un aula didáctica, el montaje de exposiciones temáticas que luego puedan resultar itinerantes, un taller de restauración acompañarían a este proyecto, detalló.
Las tablas de lavar, las cribas, los rastrillos, los cencerros, los hierros de marcar y otros objetos que se han reunido tienen más valor «por lo que transmiten», señaló, para apuntar como una gaita utilizada en una danza antigua con connotaciones celtas «nos habla de costumbres». Hay materiales de escuela, de transhumancia, de emigración, de vida religiosa No olvidemos que buena parte de la población que ahora se agrupa en Logroño está ligada a estos pueblos riojanos, destacó Domingo Sáinz, para quien todos aquéllos que vayan a conocer el museo se sentirán representados.
Sáinz compareció junto a otros dos miembros de la Fundación Alto Najerilla, Juan José de Pablo y Fernando Tobía. Al final, se trata de preservar y dar a conocer la historia de los pueblos serranos «porque es parte del patrimonio de La Rioja». Las acciones cuentan con la ayuda del Ceip, de Cultura y de la Fundación Caja Rioja.