La CLA Pepe Eizaga entregó ayer los premios del Concurso de Canto Ciudad de Logroño
Vestidos con sus mejores galas, los trece finalistas del XXIV Concurso Internacional de Canto Ciudad de Logroño esperaban el resultado del jurado. Habían pasado cuatro días en los que el público, que había casi llenado el Auditorio Municipal, pudo escuchar las mejores voces femeninas y masculinas llegadas desde Polonia, Ucrania o Argentina. 52 sopranos, tenores y barítonos han pasado por la vigésimo cuarta edición de este concurso que, según explican los propios organizadores, «cada año tiene más nivel».
Los trece finalistas interpretaron en la mañana de ayer una aria de ópera y una romanza de zarzuela y esperaron hasta la tarde para saber entre quiénes se iban a repartir los 21.000 euros de premio que ofrecía la CLA Pepe Eizaga, organizadora del concierto.
Después de vivir los nervios habituales, por fin, el jurado dio su veredicto. En la categoría de voz femenina, el primer premio fue para la rusa Svetlana Bassova, el segundo para Sara Matarranz, de Segovia, y el tercero para María Ester González, que llegó desde Cantabria. En el caso de los hombres, la voz del vizcaíno Andeka Gorrochategui fue la que se llevó el primer premio, seguido por Francisco Sánchez, de Madrid y por Orlando Niz, de Las Palmas. Además de estos premios, dotados con 6.000, 3.000 y 1.500 euros más trofeo, para el primero, segundo y tercer clasificado, respectivamente, este concurso eligió a la voz con más porvenir, premio que recayó en Airam Ramírez y al mejor intérprete de zarzuela, que fue para Noelia Buñuel. Según explicaba la propia Noelia, «el nivel de la final ha sido muy alto, y cualquiera podía haber ganado, algo que repetía el tenor Pedro Lavirgen: «los que no han ganado no deben desanimarse, para el jurado ha sido muy difícil decidir y los ganadores los son por una muy pequeña diferencia».
Tras la entrega de premios, el público tuvo la suerte de poder escuchar las voces de los ocho ganadores en un concierto exhibición que levantó a los asistentes de sus asientos entre aplausos y ovaciones.