El Ciudad Real acaricia el título europeo tras su victoria a domicilio
El Ciudad Real, de la mano de un magistral Arpad Sterbik, acaricia su primer título de la Liga de Campeones tras la demostración de fuerza y calidad exhibida en el partido de ida de la final en Pamplona ante el Portland San Antonio, que únicamente puede agarrarse a un milagro para remontar los seis goles de desventaja la próxima semana en el Quijote Arena.
El equipo que entrena Talant Dujshebaev, actual subcampeón de la competición tras caer el año pasado en la final ante el Barcelona, imprimió una fuerte defensa, que dejó en seis goles al Portland en la primera parte, y jugó al amparo del serbio Sterbik.
El Portland no encontró una dirección de juego y los sucesivos errores de pase y lanzamiento permitieron al Ciudad Real dominar el marcador de forma clara.
Los antonianos estuvieron más de diez minutos sin anotar un gol, mientras el bloque manchego rompió claramente el partido con diferencias de hasta seis tantos con la que llegó al descanso (6-11).
Se esperaba tras el descanso la reacción del Portland, pero lejos de equilibrar fuerzas, siguió con la misma tónica para poner en bandeja el partido al equipo de Ciudad Real.
El ataque continuó siendo un cúmulo de despropósitos y pese a las mil probaturas del técnico local, 'Zupo' Esquisoain, sólo Rocas parecía tener la llave ante la portería manchega, mientras el Ciudad Real, mucho más serio en defensa y con las ideas más frescas, llegó a disfrutar de una máxima ventaja de 9 goles (9-18, m.45).
El equipo de Talant Dujshebaev, sintiéndose ya ganador, se relajó en el último cuarto del partido, lo que aprovechó el Portland para reducir diferencias.