Restaurante 'La Galería', de Luis Ortiz de Zárate y Francisco Iturriaga
Los restaurantes suelen parecerse a su carta. Afortunadamente, ambos tienden, en La Rioja, a ganar en imaginación. O sea: lo mismo que aparecen poco a poco restaurantes que se alejan de la chuletilla, también se proyectan espacios que huyen como de la peste de las cubas de vino y las falsas vigas de madera.
El restaurante 'La Galería', de Logroño, tenía en mente esa fusión entre carta y ambiente como objetivo desde el principio. Los promotores se pusieron en manos de dos arquitectos logroñeses, Luis Ortiz de Zárate y Francisco Iturriaga, que quisieron demostrar esas intenciones desde la misma fachada.
Cuadro, escultura
«Yo quería hacer un cuadro, y acabé haciendo una escultura». Lo dice Ortiz de Zárate, refiriéndose a la fachada de 'La Galería'. Es decir: el arquitecto aspiraba a que el restaurante se asomara a la calle con una composición plana de colores puros elaborados en silestone. Pero los requerimientos técnicos, de normativa y de accesibilidad le acabaron dando volumen a la entrada. Así nace un juego de alturas destacado en chapa de acero oxidado.
Al interior, el restaurante se divide en tres partes muy definidas -recepción, comedor general y comedor privado- cada una destacada por un techo distinto. Junto a la entrada se abre una de las particularidades del restaurante, una sala de catas tratada como una «pecera» tecnificada de acero y vidrio. Protagonista en las divisiones es la serigrafía sobre vidrio, con un cuadro -«La Galería», de Teniers- como leit motiv.