La entrada en Concept es gratuita y las invitaciones se pueden adquirir en Café Express en la calle Bretón de los Herreros. Ha llovido mucho desde que este grupo sacarán su primer disco, La Casa de Inés, en el 2001. Tanto ha llovido que con el paso de los años han ido perdiendo miembros: de quinteto pasaron a trío para quedarse finalmente en dúo. Guaraná, o lo que queda de él, promocionarán hoy su último disco, La furgoneta del amor.
Manta Ray
En la sala Aural, la actuación es de Manta Ray. En pleno 'Xixón sound' y auge de la escena musical independiente en España surgió un grupo que, gracias a ganar el Premio Villa de Bilbao, se erigió como una de las vanguardias sonoras desde ya hace más de una década. Manta Ray nacieron de la fusión de otros grupos asturianos como Eliminator Jr. y Mus y de ellos han surgido otros tantos, ya sea a modo de formaciones paralelas o de disidencias. No se sienten rompedores en cuanto a la concepción musical. «No sé si somos pioneros, empezamos casualmente, somos más mayores que los grupos que surgen ahora, es algo generacional. No creo que nadie nos deba nada, pero quizá abrimos una pequeña puerta por la que luego han entrado grupos como Lisabö», explica el bajista Nacho Álvarez.
Precisamente esa apertura de ideas es a la que hacían referencia en su tercer disco, Pequeñas puertas de que se abren, pequeñas puertas que se cierran (1998), que cerraba la primera etapa del grupo, «en la que nos dejamos influir, supongo, en búsqueda de nuestro estilo», explica Nacho. Para entonces ya habían editado la joya Diminuto cielo (1997), disco grabado junto a Corcovado como cantante y que dejó la versión del Getsemaní de Jesucrito Superstar. La experiencia fue fructífera y de ahí arrancó la segunda etapa de Manta Ray, con otros dos discos grabados junto a otros grupos de concepción musical similar a la suya. Primero, La última historia de seducción (1999) junto a los franceses Diabologum y, después, Heptágono (2001), junto a los murcianos Schwarz. «Esto corresponde al deseo de hacer ya cosas propias pero junto a grupos cercanos con los que, de alguna manera, seguir aprendiendo e influenciándonos, de completar lo que nos podría faltar», argumenta Nacho Álvarez. Entre medio, el disco Esperanza (2000), la salida de Nacho Vegas del grupo para emprender carrera en solitario y formaciones como Viva las Vegas. A pesar de todo, nada desestabiliza al grupo si no todo lo contrario, José Luis García, Nacho Álvarez, Frank Rudow y Xabel Vegas pisan firme para entrar en su tercera y actual etapa.
Sus últimos discos, Estratexa (2003) y el reciente Torres de electricidad (2006), suponen, además del traslado de Manta Ray de su discográfica habitual (Astro) a Acuarela, una definición en su estilo. Su rock instrumental da cada vez más importancia a la voz, pero sólo para cantar letras comprometidas y críticas. Torres de electricidad es un disco natural, directo y sincero. Como siempre, la concepción es valiente, con cantos agónicos y guitarras distorsionadas que hacen de su música algo tan inusual como emocionante. Además, si ya son buenos en los discos, en directo Manta Ray se multiplica.
Sin duda, son uno de esos grupos que, como Camping, 12Twelve o los citados Lisabö, tienen a Manta Ray como primera referencia. El Columpio Asesino son, además, una de las gratas revelaciones del panorama indie por su ritmo, originalidad e irreverencia. El sexteto pamplonés, que no duda en mezclar sintetizadores con trompetas, presenta esta noche como teloneros de los gijoneses su segundo disco, De mi sangre a tus cuchillas (Astro, 2006). ¿Y qué es? Una suerte de punk electrónico e instrumental, con ritmos agresivos y tenebrosos, letras recalcitrantes y una atmósfera de terror y peligro que impregna toda su música. Son, desde luego, el condimento perfecto a Manta Ray y cualquier día el hijo ganará al padre. VIERNES 21 DE ABRIL DE 2006