El fiscal interroga al presidente de VW como testigo de los escándalos
La Fiscalía alemana tomó declaración ayer, por primera vez, al presidente de Volkswagen, Bernd Pischetsrieder, como testigo en los escándalos de sobornos y viajes de lujo pagados con fondos de la empresa.
En el interrogatorio de más de una hora a Pischetsrieder se trató la responsabilidad del antiguo responsable de personal Peter Harzt en el escándalo y de la llamada cuenta 1860. Diez meses después de que comenzaran las investigaciones, Pischetsrieder ha hecho hincapié en que él no llevó a cabo controles de esta cuenta y que Hartz era responsable de ello. Sobre la denominada cuenta 1860 se cargaron sobre Volkswagen, según la Fiscalía, gastos privados entre los que destacan los cobros realizados por Klaus-Joachim Gebauer, entonces enlace entre la dirección y el comité de empresa. El pasado año se descubrió que en el mayor fabricante automovilístico de Europa, líderes sindicales hicieron lujosos viajes y visitaron burdeles en Copacabana y otras ciudades del mundo, todo ello financiado con dinero de la firma con objeto de facilitar la aprobación de la dirección de los sindicatos de drásticos recortes de empleo.