La primavera que nos altera
Uno de cada cinco españoles sufre algún tipo de alergia que en el 68% de los casos tiene su origen en el polen
La primavera del 2006 se espera que sea más fuerte, más agresiva, más intensa..., en fin una primavera más 'alérgica' para los muchos riojanos alérgicos al polen. Se ha iniciado la primavera, con una temperaturas más altas, con un alargamiento de las horas de luz y el sol saliendo antes y poniéndose más tarde. Hemos dejado atrás la melancolía del invierno, las bajas temperaturas y los días más oscuros. La primavera, esa estación deseada por la mayoría, no es tan deseada por los alérgicos, pues este año se espera más intensa en polinización. Pero esto no debe hacer que ese porcentaje cada vez más alto de personas alérgicas no baje la guardia y se olvide del tratamiento y de las medidas preventivas aconsejadas por su alergólogo.
La alergia ha pasado de ser una enfermedad poco frecuente a convertirse en el trastorno inmunológico más frecuente en el ser humano. Uno de cada 5 españoles (8 millones de habitantes) sufre alguna enfermedad alérgica, según datos de la Sociedad Española de Alergia. Las enfermedades respiratorias (rinitis alérgica y asma) son las enfermedades alérgicas más frecuentes con 6 millones de afectados. Se calcula que en el 2020 cerca de la mitad de la población sufrirá alguna enfermedad alérgica. Es una tendencia observada más en los países desarrollados y en las grandes ciudades. Los alérgenos más frecuentes en España son los pólenes (68%), los ácaros del polen doméstico (55%) y los epitelios de mascotas (18% de gato y 12% de perro).
La zona centro de España y las grandes ciudades se esperan que sean las peores por la concentración de polen y por la contaminación, debido sobre todo a la producida por el diesel. Las partículas de diesel interrelacionan con los pólenes y aumentan su capacidad alergénica. Estas partículas de diesel afectan a la mucosa nasal y aumentan la sensibilización de las personas.
Los síntomas más frecuentes de la alergia al polen son: a nivel nasal, moquillo abundante tipo agüilla, congestión nasal, estornudos muy numerosos, picor de nariz, etc, produciendo la rinitis alérgica. A nivel ocular se produce lagrimeo abundante, picor, enrojecimiento, etc., dando lugar a la conjuntivitis alérgica. A nivel pulmonar puede haber tos persistente que no responde a los tratamientos con los antitusígenos habituales y a veces y esto es lo más importante, asma.
Cuando una persona cree que tiene algún síntoma sospechoso de presentar un cuadro de alergia, debe acudir al especialista que después de un estudio completo realizará el diagnóstico correspondiente e instaurará el tratamiento adecuado y aconsejará las medidas preventivas oportunas. En las personas con patología de alergia al polen se realizará un tratamiento antes de la primavera con inmunoterapia (vacunas) y un tratamiento estacional con antihistamínicos, inhaladores nasales, colirios, etc., según cada paciente con arreglo a lo prescrito.
He de recordar que los antihistamínicos, medicamentos efectivos para este tipo de patología, puede producir somnolencia (menos los de última generación) y no se deben mezclar con alcohol. Es muy importante realizar con constancia los tratamientos, evitar la automedicación y llevar a cabo las medidas preventivas, para evitar en esta época el contacto con los pólenes responsables. No hay que olvidar que los pacientes con rinitis alérgica pueden acabar si no realizan el tratamiento adecuado en pacientes con asma.
Hay que seguir los consejos del alergólogo y en La Rioja contamos con un Servicio de Alergia de prestigio.