Estoy comunicado con el resto del mundo por carretera (con autopista), aire, campo de aviación, tren, agua (el Ebro) Tengo periódicos, tele, radio, internet
Las posibilidades son tremendas. Pero son tantas, que casi no me entero. Porque necesito tiempo para profundizar en cada una de ellas. Igual es que sopla mucho el viento y se lleva enseguida las noticias.
Menos mal que me llegan revistas que me ayudan a pensar a profundizar en las cosas, a ver causas y consecuencias. Cada día llega una buena ración de novedades. Pero ¿desde qué intereses están escritas? Necesito informaciones y documentación crítica, para poderme hacer un juicio sereno, equilibrado de los acontecimientos y de las realidades. No todo vale. Y es muy difícil ser personas críticas, pensar, profundizar. Ahí está toda la inmensa campaña en torno a la peste aviar, y lo poco que s e habla de los muertos por la miseria. Lo mucho que se dice sobre la horrenda violencia doméstica y lo poco que se habla sobre la siniestralidad laboral, lo mucho que se nos ofrece sobre el mundo de los jóvenes y lo poco que se destaca la presencia d e los mayores en la vida normal. Se habla profusamente sobre el estatuto y apenas nada sobre la ley de desarrollo rural en nuestra Rioja. Se nos cuenta las maravillas de la sanidad en La Rioja, pero no se nos dice cuántos ayuntamientos e iglesias están sin barreras arquitectónicas .
Detrás de cada noticia, detrás de cada información se ven ocultos muchos intereses económicos, políticos, sociales, religiosos... y lo malo es si la persona es lo que menos importa.
Llego a pensar a veces que intentan imponernos los temas y las realidades, no las que nos pueden resultar más interesantes para nosotros sino para otros fines.
Por eso, entre tantos medios de comunicación e información, opto por leer algún libro que no sea bet-seller, algún artículo de análisis, ver alguna película aunque no sea taquillera, o escuchar a los ancianos. Igual luego no sé escuchar un telediario.