Una especie de 'libro verde' del buen católico en el que, además de poner en tela de juicio a los estudiosos de religión críticos con la línea oficial, se manifiesta sobre aquellos asuntos que afectan a la vida de fe de los fieles, como la moral de la sexualidad.
El Episcopado recuerda a los católicos que la «masturbación, la fornicación, las actividades pornográficas y las prácticas homosexuales son pecados gravemente contrarios a la castidad» que ellos propugnan. Por «dignidad humana» la transmisión sexual sólo se puede dar «en el ámbito del matrimonio». El documento considera que la «banalización de la sexualidad (en los medios de comunicación) conlleva la banalización de la persona».