Borrell animó a no «rasgarse las vestiduras» por las garantías que pide España respecto a «un bien estratégico», como es la electricidad, ante la oferta de compra por parte de un grupo extranjero.
El presidente del Parlamento Europeo se pronunció también a favor de esperar un año antes de intentar desbloquear el proyecto constitucional europeo y se mostró partidario de ofrecer «procedimientos de colaboración» distintos a la «plena integración» a vecinos de la UE de la zona balcánica, el Cáucaso «y ex repúblicas soviéticas».
Sobre la polémica opa del grupo alemán E.ON sobre la primera eléctrica española Endesa, el presidente de la Eurocámara afirmó que coincide con el primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, en que «no hay nada obsceno» en que un Gobierno se pregunte por las operaciones que afectan a empresas que trabajan en «sectores estratégicos». No hay que rasgarse las vestiduras, aseguró, porque el Gobierno español quiera tener garantías sobre el suministro de «un bien estratégico como la electricidad», recalcó Borrell, antes de insistir en que «el mercado eléctrico europeo no existe», porque «la electricidad como mercancía no pude circular».
Isla eléctrica
En este contexto, José Borrell destacó que «España es una isla eléctrica dentro de Europa», con unas interconexiones «muy escasas» y argumentó que, por tanto, apelar al mercado único para defender la opa de E.ON cuando el mercado no existe en ese sector es «un tanto retórico».
En todo caso, Borrell dejó claro que hablaba «a título personal»y recordó que la Eurocámara había rechazado de forma «tajante» las actitudes contrarias a la libre movilidad de capital de España, de Alemania y, anteriormente, de Italia en el sector bancario, «porque aquí todo el mundo ve la paja en el ojo ajeno, pero se olvida de la viga en el suyo».
Respecto al bloqueo de la Constitución Europea, consideró difícil que los franceses puedan aceptar una nueva redacción de Tratado que no sea sometida también a referéndum, «salvo que se descafeíne tanto que no sea ya un texto constitucional», y subrayó que el proceso de reflexión sobre este proyecto «no ha alcanzado la madurez necesaria». Borrell se mostró en este sentido además «seguro» de que el Consejo va a prorrogar en junio la reflexión «un año más» y respaldó la conveniencia de esta decisión: «en un año, habrán pasado las elecciones en Francia y Holanda y habrá pasado una presidencia alemana (de la UE), unos elementos dinamizadores que pueden romper la situación de tablas en que nos hemos instalado».