Para eso y por eso, o quizá para escuchar el concierto subsiguiente acudieron al templo muchos logroñeses de pro, como Emilio Elías Nestares con su esposa Rocío, Eugenio Gómez, Merche Alonso y Antonio Lasanta con Charo Ruiz, su mujer. «Hay gente pa-tóo soltó con (aviesa, sin duda) intención un joven sinsorgo en la puerta de entrada. Nadie le oyó o no quiso oírle. El oficial impresor José Ramón Borrego llegó con su mujer, Nieves López, y enseguida, la directora general de Cultura, María Pilar Montes. Acto seguido, el aluvión: Luis Manuel Martínez, María Isabel Nicolás Aransay junto a la simpática Marisol Barriobero (o cómo vivir toda la vida entre libros y reliquias).
Y después Luisina Rubio, de la cofradía de La Borriquilla, con su hermana Inmaculada. Dos ancianos de bondadoso rostro, Luis Valdecantos y Felisa Ayllón llegaron en compañía de Teresa Rodríguez. Marisol Fontecha deprisa y de compras entró a La Redonda con su amiga Celia Bravo, y Ramón Lozano con Julia Sáenz de Urturi y Jesús Ángel Sáez. Natalia Sáez Izquierdo se colocó de pie junto a la verja del coro con Josu Armas. No faltaron, porque no podían ni debían faltar, los hermanos mayores -y algunos no tan mayores, pero hermanos cofrades al fin-: Emilio Lasanta, de Maristas, que se apoyaba en una muleta para aliviar las consecuencias de una lesión de rodilla. De su misma cofradía, Diego Bernedo y Francisco José Clavijo; Luis Manuel Martínez, de la cofradía de La Magdalena; José Manuel Pinillos, de la Entrada de Jesús en Jerusalén; José Luis Reinares, de La Flagelación; Gerardo Yoldi, del Cristo de las Ánimas; Agustín Rodríguez, del Descendimiento; José Antonio Cantabrana, de Escolapios; Félix Blasco y José Manuel Ugarte, del Nazareno; Francisco Javier Benés, del Sepulcro; Jesús Perea, de La Piedad; y Mary Carmen Izquierdo, de La Dolorosa.
De manera que unos por el concierto y otros por devoción religiosa propia de fieles creyentes, el templo tomó el aspecto de misa mayor en fiesta de patrona. La parte musical resultó tan interesante como la disertación del singular pregonero: «Vengo a animaros a amar más a Jesucristo». Tenía razón el prelado, hubo (buena) gente pa-tó. A la letra del obispo le puso batuta Miguel de Miguel, y voz y sentimiento, entre otros: la soprano Nuria Sarabia, Antonio Rudíez, Antón Armendáriz, Pilar Martínez y el reconocido tenor, buen actor y popular y querido logroñés que es Javier Sarabia, al que () salud y... 'Atende Dómine'.