La concienciación por las campañas antialcohol está comenzando a variar los hábitos en los restaurantes. Carlos Echapresto, de la Venta de Moncalvillo, confirma que ha habido una reducción apreciable en el consumo de vino: «Si antes entre tres personas se podían beber dos botellas, ahora toman una, pero de más calidad». «Es decir -continúa-, se bebe menos, pero mejor». Su restaurante ya empieza a ofrecer vino por copas, en lugar de botellas: «Es una clara tendencia de futuro». Sobre las campañas de Tráfico centradas en el vino, Echapresto aclara que «tiene alcohol, pero no parece justo que centre el problema». «Mucho más protagonista debería ser el cubata y el 'chunda-chunda' de los chavales».
Francis Paniego, del Echaurren, no ha notado sin embargo una caída especial del consumo de vino en su restaurante por las campañas antialcohol. En cualquier caso, sí confirma que la tendencia de consumo cambia y afirma que «estamos pensando en facilitar al cliente que pueda llevarse lo que sobre de la botella a su casa». En este sentido, el Echaurren y otros restaurantes riojanos trabajan en un proyecto de diseño de unas bolsas selladas para que el cliente pueda irse con el vino restante: «Los restaurantes tenemos que ser originales y por qué no ayudar a que el cliente pueda terminar el vino en casa», dice Paniego.