La junta extraordinaria se celebró en el Palacio de Congresos, lo que en la historia de Gas Natural, acostumbrada a celebrar las asambleas de accionistas en un salón del hotel Princesa Sofía, casi en la intimidad, constituye un hito histórico. La proporción de capital de la gasista que se negocia en Bolsa se limita al 28% y el número de accionistas ronda los 40.000.
Al margen de la opa, la asistencia se vio favorecida por las menores exigencias. Si en ocasiones precedentes podían acudir a la junta los propietarios de 600 o más títulos, esta vez el requerimiento quedó reducido a cien acciones.
Los pequeños propietarios se animaron a acudir, pero apenas intervinieron. De las cuatro personas que pidieron el micrófono, sólo un accionista se mostró crítico con los administradores, a quienes acusó de improvisación en los preparativos de la opa. «¿Acaso no tenían previsto que se presentara un competidor?», les censuró.
Otros tres pidieron la palabra para dar ánimos.
Pero el clima de la junta estuvo bien lejos del entusiasmo con el que los pequeños accionistas de Endesa acogieron las propuestas de resistencia a la opa formuladas por el presidente Manuel Pizarro.