Los pequeños se reunieron a la salida del colegio en la Fundación Cajarioja. Allí les esperaban los jóvenes que colaboran con la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural (Afammer), convocante de la cita. Rectificamos. Allí quienes ya realmente les estaban esperando eran Caperucita Roja, el lobo feroz, la abuelita...
'Caperucita Roja' fue el cuento elegido en representación de la cultura española. La aportación colombiana fue 'Rin Rin Ran Renacuajo' y los pakistaníes eligieron 'Alí Baba y los cuarenta ladrones'. Para que nadie se hiciese un lío y todo el mundo entendiera las representaciones, una traductora mágicamente convertía el castellano en urdú y viceversa.
También hubo otros cuentos. Los de la riojana María Ángeles Sanjuán ('El coche familiar y la furgoneta de reparto', 'Huertilandia', 'El clavel Reventón'...) quien explicó a los niños que un día, al comprobar que había agotado todo el repertorio de cuentos que leía a sus tres hijos, decidió ponerse a escribir los suyos propios. Y tantos escribió, y escribió, y escribió... que un buen día se encontró con que ¿tenía 75!
Clara, Dana y Nora, alumnas de 2º de infantil del Colegio Vélez de Guevara llegaron puntuales y animadas por los mayores se pusieron a cantar. El trío consiguió terminar su canción casi de milagro, porque Nora llevaba un collar tan bonito que llamó la atención de la pequeña Isabela, empeñada en tocarlo.
Y después de los cuentos... ¿merendola! Una merienda que también permitió a los niños compartir platos y dulces típicos de cada uno de sus países.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado. Pero lo que no deben terminar son las acciones que favorezcan el multiculturalismo. En especial, entre los niños, los más desfavorecidos.