Es el último capítulo de la polémica rehabilitación dl edificio de Correos. El Palacio, considerado como el mejor exponente de la arquitectura neobarroca en Logroño, se levantó bajo la dirección de obras de Agapito del Valle y fue inaugurado el 23 de mayo de 1932, en plena República española. Fue en enero del 2003 cuando comenzó su rehabilitación, con un plazo de ejecución de 15 meses. Pero este periodo tuvo que ser prorrogado hasta los 24 meses. Sin embargo, la ampliación de plazo también fue rebasada y las obras, que debían haber concluido en enero del año pasado, llevan varios meses paradas.
Estos imprevistos en la reforma del inmueble originaron la desviación en su presupuesto inicial, que hace un año se cuantificó en 1,87 millones de euros. Además, a estos inconvenientes hay que sumar los alquileres que Correos debe abonar por la utilización de oficinas provisionales mientras el edificio de San Agustín se mantiene cerrado, que se sitúan por encima de los 6.000 euros mensuales, al margen del los 140.000 euros que, en su día, costó el acondicionamiento de los locales sitos en Pérez Galdós. Sin olvidar la pérdida de unos azulejos fabricados por la Cerámica Riojana, al igual que la misteriosa desaparición del león hecho buzón, bautizado como Rodolfo, que gracias a la presión popular volvió al edificio.