Los presidentes riojano y navarro reciben el 'Virrey del Ajo Asado' como símbolo de hermanamiento
En el amanecer de cada 27 de septiembre, las voces de los auroros de Arnedo y Andosilla confluyen para dar vida a una tradición secular, el Rosario de la Aurora. Horas después, brazos y hombros navarros y arnedanos empujan en contraria dirección, unos para intentar llevarse los bustos de los santos médicos Cosme y Damián, que dicen que les robaron allá por el siglo XVI; otros para mantenerlos en su iglesia, bajo la sombra del castillo, donde defienden y reiteran que es su lugar, negando cualquier hurto pasado.
Esta emblemática cita refuerza cada año, desde 1566, los lazos de amistad, de historia y emociones compartidas entre navarros y riojanos. En el marco de su X Festival Gastronómico del Ajo Asado, el arnedano Hotel Virrey reconocía ayer este símbolo de hermandad con la distinción del Virrey del Ajo Asado 2006, que recibieron los presidentes de La Rioja y Navarra, Pedro Sanz y Miguel Sanz, reforzando esa amistad.
Miguel Fernández Ruiz, presidente en funciones del Colegio Oficial de Médicos de La Rioja fue, representando a la Organización Médica Colegial, Virrey del Ajo Asado 2005, quien entregó la distinción de oro compartida a los dos presidentes.
«Hoy, Arnedo y Andosilla son más grandes porque representan la hermandad entre dos comunidades.», felicitaba el alcalde de Andosilla, Francisco Manuel Osorio. En sus intervenciones, los alcaldes de Arnedo y Andosilla y los presidentes riojano y navarro recordaron ese caminar de la mano en la historia de dos pueblos. Y respecto al símbolo que supone el Robo de los Santos, comprometieron su voluntad y esfuerzo para, en el día en el que el proyecto sea sólido, presentar la petición al Gobierno central para que sea reconocida como Fiesta de Interés Turístico Nacional.
Y tras las palabras, la ajada. Ajos, cebollas y huevos asados, chorizo y chuletas a la brasa... Todos los invitados disfrutaron de un tradicional almuerzo arnedano. Y, como gran colofón, los auroros de Andosilla y de Arnedo hicieron realidad una vez más esa hermandad uniendo sus voces.