El Foro Mundial del Vino, tras anunciar la Comisión Europea una nueva OCM rupturista, advierte de los riesgos que una reforma radical podría causar en el modelo agrario
«En materia de política vitivinícola no parece procedente recurrir a reformas radicales. La propuesta debe pasar por una 'tercera vía' basada en la definición del modelo agrario, que ha de ser sostenible y basado en la profesionalización y el valor añadido, tendiendo, en definitiva, a modelos de calidad», afirmó el consejero de Agricultura y Desarrollo Económico del Gobierno de La Rioja, Javier Erro, en el acto de clausura de las tres jornadas que han configurado el V Foro Mundial del Vino.
Esta apuesta por el modelo de Rioja es una de las principales conclusiones de este foro de debate vitivinícola, que ha apostado con claridad porque «el futuro del sector necesita planificación estratégica, de modo que, siguiendo el modelo trazado por el Consejo Regulador de la DOCa y la Interprofesional del vino de Rioja, se definan objetivos, medios y estrategias para el sector vitivinícola español. El retraso de esta iniciativa sólo puede ser negativo, dado que la falta de rumbo en la política vitivinícola española puede ser un obstáculo importante en la consolidación y mejora de nuestro modelo vitivinícola».
Otro de los aspectos claves del capital intelectual surgido del V foro pone de manifiesto el «imprescindible consenso sectorial y entre las administraciones para reforzar y afianzar la posición referente que ha de tener la vitivinicultura española en Europa y en el mundo, dejando de lado las posiciones e intereses particulares y buscando puntos de encuentro con el objetivo de lograr la máxima competitividad para el sector vitivinícola español». El foro también ha puesto de relieve que la «diferenciación y la orientación a los consumidores» se confirman como dos de las mejores herramientas para conquistar mercados. Además, la singularidad de determinadas variedades puede hacer que determinadas regiones sean referente mundial para determinados vinos, lo cual las sitúa en una situación inmejorable de competitividad en los mercados. La investigación de estos mercados y de los competidores son factores clave del éxito.
Otro de los aspectos más relevantes que se han reflejado en las conclusiones de este foro ha sido el cambio en las tendencias de consumo, sobre todo de los jóvenes, que se inclinan ahora por los vinos de calidad. De ahí, la necesidad de adecuar los vinos a la evolución de las costumbres sociales: «Esta cuestión hace que deban revisarse los métodos y restricciones de la publicidad, para lo cual el sector vitivinícola debe ser percibido como un sector responsable». En ese sentido, «debe apostarse por la educación sensorial en la infancia, de manera que puedan, ya como adultos, formarse en el reconocimiento de sensaciones y en el aprecio y el juicio críticos de las características sensoriales que den paso a su implicación en la gastronomía y el conocimiento del vino».
Otra de las puntualizaciones obtenidas tras los debates remarca la oportunidad de relacionar el vino con negocios relacionados con él, con el objetivo de lograr «buenos resultados de notoriedad en los mercados». En este sentido, también se apuesta por el «desarrollo integral» de las regiones vitivinícolas atendiendo a la adecuación del territorio sin perder de vista su potencialidad a través del marketing del vino.