Lo decía Pedro Sánchez-Prieto: «Nuestra obligación, como la de todos los investigadores, es la divulgación de los trabajos, tanto para su estudio, para el conocimiento de un público generalista como para los estudiosos».
El macroproyecto que patrocina la Fundación San Millán, uno de los primeros que tienen cabida en el Centro Internacional para la Investigación de la Legua, no pretende quedarse en un mero estudio sobre la evolución filológica de nuestro idioma. Arroja otras muchas vertientes de estudio paralelas, de toda índole, además de la filológica. «Las traducciones romanceadas, decía Pedro Sánchez-Prieto, son una fuente impagable para conocer la vida medieval, las costumbres, los personajes, el carácter espiritual de los traductores, la intervención directa de hebreos».
La Biblia sentenció García Turza «es la mejor prueba de fuego para el estudio del idioma».